lunes, 25 de febrero de 2013

De ti dependo

Luego de un parto natural a la criatura se le corta el cordón umbilical pues ahora se encuentra en un medio en el que no lo necesita más. Como personas que quieren vivir agradando a Dios, nosotros los cristianos, a diferencia del niño nos debemos unir “umbilicalmente” a la fuente de todo lo que necesitamos para vivir, a Dios.

cordon-umbilicalEs literalmente un nuevo nacimiento, pero en el sentido espiritual. ¿Te imaginas a un niño que, siendo feto aun, le dice a su madre que no necesita de ella para desarrollarse y que por favor lo saque de una vez? ¡Estaría loco! (bueno si fuera posible).

A veces queremos hacer lo mismo, decimos que dependemos de Dios y le pedimos que nos ayude día a día pero con nuestros actos y nuestras decisiones demostramos todo lo contrario.

Normalmente cuando escribo lo hago para mi mismo, y esto no es una excepción. Siento que no he estado viviendo con integridad en algunas áreas de mi vida y creo haber encontrado el motivo. Dios en su misericordia nos muestra lo que anda mal para que podamos arrepentirnos y seguir caminando con Él. No para vivir llorando y lamentándonos sino para rendirnos delante suyo y pedirle que vuelva a ordenar lo que se desordenó.

Cuando nos olvidamos de esa dependencia que necesitamos tener de Dios, nos volvemos vulnerables, podríamos durar y resistir solos por un tiempo, pero tarde o temprano caeremos. Si al niño le cortan el cordón umbilical estando dentro del vientre de su madre, entonces no se podrá alimentar, no se desarrollará y morirá. ¡Espiritualmente funciona igual! Nuestra relación personal con Dios es ese cordón umbilical espiritual que nos une a la fuente que nos alimenta, NO LA DESCUIDES.

Aférrate a lo que te alimenta de vida, busca a Dios cada día para que en tu caminar no caigas en rutinas que distraen y enfrían, para que cada día sea parte de una aventura que dependa TOTALMENTE de Dios.

cordon_a_1239782-240

domingo, 24 de febrero de 2013

Por el simple gusto de escribir

Aquí estoy escribiendo de nuevo, sin nada puntual que decir, supongo que lo hago porque, como dice el título, simplemente me gusta escribir.

Recuerdo haber incluido en el backup de mi antigua computadora algunos posts que nunca publiqué (probablemente porque tampoco terminé de escribir), algunos interesantes supongo. Me comprometo conmigo mismo a encontrarlos y publicarlos “pronto” (jajajaja).

No tengo un tema del qué hablar hoy pero escribo porque estoy sentado en un Starbucks y no quiero parecer tan banal revisando solo el Facebook como algunos alrededor. Tampoco tengo con quien conversar, no hay nadie interesante conectado en Skype y tampoco algún conocid@ al lado para hablar un rato de todo un poco.

Es poca la gente con la que puedo hablar de todo un poco, de cosas importantes y de asuntos sin relevancia alguna. Están las personas que quieren pegarla de interesantes, maduras y civilizadas por los temas de conversación “elevados” que suelen tener. Conozco gente que sabe de física cuántica y se divierte igual hablando tonteras de vez en cuando. Por eso prefiero a las personas “de todo un poco” porque son menos predecibles, siempre hay algo nuevo y divertido de qué hablar.

Necesito amig@s! jajaja me he pasado el fin de semana metido y solo (¿me acompañas?)

Tengo en mi lista de aventuras un viaje a conocer Cuzco y Brasil el próximo año, cómo y cuándo, yo tampoco sé, solo estoy ahorrando para eso y leyendo sobre best practices para viajeros. Me gusta viajar, andar de mochilero conociendo lugares y gente nueva, lo primero que haré al terminar la carrera será recorrer Sudamérica en bicicleta de alguna forma. Tengo un amigo así de loco pero ya se casó y ahora sus prioridades son otras supongo, él me contagió las ganas de salir y conocer el mundo cuando me contaba sus aventuras.

¿El Facebook aburre no?. La chica de al lado se parece a alguien que conozco pero en versión un poquito mejorada. A los que están al frente de mi les cae de la rejilla del aire acondicionado gotitas de agua cada cierto tiempo jajaja casi les moja la laptop. Ya me dio frio, pero no tengo nada que hacer y aquí me distraigo viéndole la cara a la gente, voy a publicar esto y me pongo a leer algo. Ahí nos vemos.

sábado, 2 de febrero de 2013

Mi 2013 (y resumen 2012)

Este nuevo año, como se han podido dar cuenta (si es que alguien lee el blog), me tardé un poco más en escribir el post de los planes y metas para el año nuevo que inicia. El motivo creo que va muy de la mano con lo aprendido en el 2012, el año que pasó me enseñó que el que mucho abarca poco aprieta de una manera práctica, es de esto que nace mi primera meta para 2013: “No querer hacer TODO al mismo tiempo (¡NO SE PUEDE!)”.

Hice muchos planes y según yo, al ponerlos en un papel se me haría fácil ir completándolos. Al principio parecía funcionar, pero sin darme cuenta estaba planeando sin consultarle al jefe. Todos mis planes eran buenos, nada maquiavélico ni malvado o torcido en sí mismo, pero fueron MIS planes. Ahora, para aclarar un poquito, creo que no tiene absolutamente NADA de malo hacer planes, organizarse y trazarse metas en la vida, es más, deberíamos buscar hacerlo para así también ser buenos administradores del tiempo que Dios nos regala cada día. No deberíamos vivir dependiendo de las consecuencias de forma reactiva, sino de forma proactiva hacer que las cosas sucedan, que las circunstancias se den y seguir nuestras metas.

Mis planes eran buenos, eran muchos también ja ja. Pero los planes de Dios eran diferentes. Todo el 2012 Dios se lo pasó enseñándome (y sin pedirme permiso) que debo depender de Él en todo momento. Pasaron cosas que distrajeron mi foco de los planes que yo había hecho, situaciones que pusieron en tela de juicio mi corazón. Me cuestionaba todo, situaciones que me hicieron dudar, que me asustaron, que me golpearon y que creo que me hicieron madurar un poco más. Lo bueno es que pude ver a Dios, una vez más, interesado en que lo conozca más y de una forma diferente, no con teoría sino con el día a día, en la cancha ahí donde las papas queman.

Siento que he aprendido varias lecciones, que el 2012 fue un año de aprendizaje, de madurez y no de logros propios, fue un año que Dios usó para acercarse y ser más que nunca el Padre que todos necesitamos.

Este año nuevo aprendí que Dios es soberano, que Él decide y tiene la última palabra, aprendí que los planes que hago tienen como primer filtro su aprobación. Que debo vivir rindiendo todo delante suyo. Mi meta este 2013 es conocerlo cada vez más de nuevas formas, tener conversaciones íntimas en las que yo abra mi corazón y Él, el suyo. Eso es todo lo que quiero, agradarle.

lunes, 8 de octubre de 2012

Hola, hace mucho que no hablamos

Unos días atrás me encontré con una persona con la que no hablaba hace mucho tiempo. Recuerdo las largas conversaciones que solíamos tener, la pasábamos muy bien solo conversando juntos. Pero esta vez fue diferente.

Empezó con un ¡Hola!, un hola medio emocionado pero que por alguna razón no desató la espontaneidad que solía desatar. Por alguna razón después del clásico “¿Cómo has estado? – Bien, gracias y tú?” se terminó la conversación. Solo atiné a despedirme luego de esperar infructuosamente después de un buen rato. Sentí entonces que la relación de amistad ya no era la misma porque simplemente se había dejado de mantener el mismo contacto.

Me puse a pensar luego que esto mismo nos puede pasar con Dios, nos podemos distraer tanto con la rutina que dejamos de prestarle atención a mantener nuestra relación personal con Él. No sé tú, pero a mi se me hace un poco difícil volver a hablar con alguien a quien no he frecuentado después de un buen tiempo, bueno, no siempre, eso depende mucho también de la otra persona o del origen de esa relación, creo por ejemplo que con mis amigos de la infancia siempre voy a poder conversar sin importar el tiempo que nos hemos podido dejar de ver o hablar.

silhouette_at_sunset-sad_117120037_std

Si bien es cierto que nuestra relación con Dios depende de Él mismo, esto no debe ser excusa para decir que si algo anda mal debe ser su culpa. En el desierto les caía el pan del cielo, pero no pasó mucho tiempo y el pueblo empezó quejarse del ¡PAN QUE CAÍA DEL CIELO!. ¿Cómo te puedes quejar del pan cae del cielo cada día? (pero eso será tema de otro post). Lo que quería mencionar aquí es que a veces me cuesta conversar con Dios y que ahora ya sé que es por la misma razón por la que no pude conversar con la persona que mencioné al principio. Es muy importante que tengamos como prioridad número uno el conversar con Dios cada día, pero que sea por amor y que sea sincero, no por compromiso y mucho menos por tener algo que responder en la iglesia cuando alguien te pregunte por eso.

Lo bueno es que siempre podemos volver a conversar con Dios a pesar de que la conversación comience con un “Hola, hace mucho que no hablamos”, solo debes acercarte y buscarlo. Cuida que nada ni nadie haga que esa relación entre tú y Dios se enfrié. ¡Velad y orad!.

lunes, 17 de septiembre de 2012

¡Cuida tu oro!

oroEscuché una prédica titulada “El Impostor” y trataba sobre el pasaje cuando Israel es atacado por el rey de Egipto y su ejército y estos se roban los objetos de oro del templo y el rey de Israel de ese momento, Roboam, reemplazó los escudos del templo por unos escudos de bronce (2 Crónicas 12:9).

El oro representa algo valioso, santo, puro. El bronce, no tanto. Muchas veces nosotros hacemos lo mismo “sin darnos cuenta”. Tratamos de mantener nuestra buena imagen delante de los demás, como para que no se note que las cosas no andan tan bien por dentro. Vamos a la iglesia, sonreímos (o eso tratamos), saludamos amablemente y la respuesta al clásico “¿Cómo estás?” siempre será “Bien y tú”.

Dicen que a los cerdos les encanta el barro, pero cómo puedes saber cuando un cerdo estuvo en el barro? Exacto. ¡Las manchas! Nadie se pone ropa nueva si está manchado o sucio; primero te tienes que dar un duchazo, te perfumas y luego te pones la ropa, sobretodo si es para alguna ocasión especial.

Espiritualmente es (o debe ser) exactamente igual, en especial si somos cristianos. Debemos procurar estar siempre limpios delante de Dios, ser hijos santos, sin manchas. Las “manchas” se notan, y tratando de que no se noten te enfrías. De hecho no está mal estar mal, pero debemos reconocerlo y arreglarlo con la ayuda de Dios. Normalmente nos preocupamos por aparentar que todo anda bien, a pesar de que no es así. Es como reemplazar lo santo por algo con apariencia de santidad (algo original por algo falso), una máscara. Esa especie de hipocresía espiritual nos hace daño y evita que regresemos, porque llegamos a engañarnos incluso a nosotros mismos pensando que por seguir cumpliendo lo externo, podemos despreocuparnos de lo interno por un momento. A veces cuando te das cuenta, ya es demasiado tarde y regresar es más difícil.

Nuestra relación con Dios es muy importante y de ella depende nuestra salud espiritual, es como el oro que debemos cuidar, un tesoro que nada ni nadie nos debe robar. Cuando reemplazamos eso por las rutinas eclesiásticas, significa que algo se robó el oro de nuestras arcas.

Cuida tu oro y sobretodo cuídate de reemplazar el oro con bronce o algún otro metal más barato.

martes, 11 de septiembre de 2012

Hoy tengo 26 años

Qué rápido se pasa el tiempo, siempre que he cumplido años con números críticos (20, 23, 25, y ahora 26) me pongo a reflexionar en lo importante que es saber cómo administrar el tiempo. Lo primero que pasa por mi cabeza es el tiempo que perdí, creo que siempre es más fácil ver lo malo antes que lo bueno, por eso somos expertos criticando a otros (jajaja).

Bueno, hoy tengo 26 años y creo que he invertido bien el tiempo a pesar de todo el tiempo que también he perdido. Gracias a Dios aun las cosas “malas” nos sirven para bien y este año lo he experimentado con una frecuencia mayor que en años anteriores. Hablo en lo personal (que es lo que en realidad importa) porque en el trabajo y en los estudios me ha ido bien en términos generales.

Hoy tengo 26 años y siento que he crecido y me he hecho más fuerte a pesar de lo débil que soy. Dios se fortalece en mis debilidades y creo que mientras más debilidades reconozca delante de Él, mejor. Hoy tengo 26 años y siento que he aprendido muchas cosas nuevas, he aprendido por ejemplo que, es de locos esperar resultados diferentes si se sigue haciendo siempre lo mismo (frase de Albert Einstein, según dicen). Sin sacrificio no hay gloria. Todo viaje de mil millas empieza con un primer pequeño paso.

Hoy tengo 26 años y a veces me siento viejo cuando conozco gente menor que está donde yo estoy. No estoy viejo, lo sé, tengo mucho por delante (a menos que Dios tenga otro plan que no me haya contado o del que yo no haya escuchado), pero me da gusto haber aprendido lo que ahora se. Hoy tengo 26 años y he conocido mucha gente nueva (sobretodo en el trabajo), gente de la que he aprendido y con la que he compartido momentos buenos (y no tan buenos), pero todos los momentos valieron la pena.

Lo bueno de la vida con Dios es que siempre cuando te desanimas encuentras ánimo, siempre que te desvías encuentras el camino de regreso a casa, siempre que te ensucias puedes volver a ser limpio, siempre que te distraes Él te vuelve a encontrar.

Hoy tengo 26 años y tengo aun muchos proyectos y planes por concretar, hoy tengo 26 años y siento que tengo muchas cosas más que antes por aprender. Tengo 26 y aun hay muchas canciones dentro de mi que no he escrito. Creo que me esforzaré más por aprender a terminar las cosas que he comenzado, tengo 26 años y hay varias cosas que aun no he terminado. He aprendido que debo ser más disciplinado pero en la práctica es un poco más complicado.

Hoy tengo 26 años… ¡Wow, cómo pasa el tiempo!

sábado, 8 de septiembre de 2012

Te extraño

Creo que las personas normales (yo no) tienen por costumbre interactuar con más frecuencia con las personas que extrañan, sobretodo si están lejos.

Me dicen ingrato y con justa razón, creo que hay personas que si no fuera por el facebook ni recordarían mi cara (jajaja tal vez exagero). Pero bueno, solo quiero que sepas que igual te extraño aunque no lo demuestre mucho, aunque no te lo diga, aunque hace mucho que no hablemos, incluso aunque nunca vayas a leer este post.

Escribo y pienso en muchas personas (familia y amigos de antaño), tal vez tú estás dentro de las que se darían por aludidas al leer esto o tal vez no. No hay problema, ya tendré tiempo de demostrarlo.